Comprender las nubes para anticipar el clima futuro

12/10/2017.- La humanidad siente una fascinación instintiva por las nubes. Las comunidades meteorológica e hidrológica han llegado a comprender tras décadas de observación e investigación que los procesos nubosos, desde la microfísica de la nucleación inicial a las súper tormentas visibles desde los satélites, proporcionan información fundamental para la predicción meteorológica y, en particular, para la de la precipitación.

Mirar las nubes desde un punto de vista climático presenta nuevos y difíciles interrogantes que cuestionan nuestras premisas generales sobre el modo en el que funciona realmente la húmeda y nubosa atmósfera.

Las nubes son uno de los principales moduladores del calor en la atmósfera, controlando muchos otros aspectos del sistema climático. Por ello, el reto de “Las nubes, la circulación y la sensibilidad climática” es uno de los siete grandes desafíos del Programa Mundial de Investigaciones Climáticas (PMIC), los cuales constituyen áreas de importancia en la investigación, modelización, análisis y observaciones científicas para el PMIC y sus proyectos asociados en la próxima década.

Cabe destacar, que estas no sólo actúan como indicadores de una atmósfera turbulenta, también son un ejemplo de procesos que pueden controlar de forma activa la circulación y el clima. Cada ejemplo se enfrenta a una relación estrecha y compleja que hay entre las nubes, la convección y la circulación a gran escala, en donde las nubes y la convección desempeñan un papel determinante.

Es importante resaltar, que la fuerte dependencia de los patrones y extremos climáticos a nivel regional con la circulación a gran escala, es vital que la investigación climática intente comprender tanto el modo en el que las nubes y la convección afectan a la dinámica atmosférica como la forma en que estos efectos cambiarán a medida que la troposfera sea más cálida u húmeda, la estratosfera se enfríe y la criosfera se reduzca.

Finalmente, se destaca que el progreso hacia la comprensión de la relación entre las nubes, la circulación y la sensibilidad climática suponen un criterio fundamental para determinar la capacidad de anticipar el clima futuro.

Prensa INAMEH/ Cortesía Organización Meteorológica Mundial.